Este caserío lagar, uno de los mejor conservados, nos muestra cómo durante siglos la vida giró en torno a la sidra, la tierra y el trabajo familiar. La experiencia se completa con una visita y comida en una sidrería tradicional de la mano de Sagardoa Route, creando un recorrido perfecto entre patrimonio, cultura y gastronomía.
El caserío Igartubeiti: una casa para vivir, trabajar y producir
Igartubeiti no era solo una vivienda. Era una auténtica unidad de producción donde convivían personas, animales y oficios bajo un mismo techo. El recorrido por su interior permite entender cómo cada espacio tenía una función muy concreta.

La parte baja: el día a día del caserío
La cocina, el corazón del hogar
En la planta baja se encuentra la cocina, el espacio central de la vida familiar. El fuego se hacía directamente en el suelo y servía tanto para cocinar como para calentar la casa. Alrededor de este fuego se compartían las comidas, se transmitían conocimientos y se organizaba la vida cotidiana del caserío.

Las habitaciones familiares
Junto a la cocina se sitúan las tres habitaciones donde dormía la familia. Eran estancias sencillas, sin grandes comodidades, que reflejan una forma de vida austera pero profundamente ligada al entorno y al trabajo diario.

El lino y el telar: el trabajo textil dentro del caserío
En esta misma planta hay una pequeña zona dedicada al lino y al telar. El lino se cultivaba en los alrededores, se secaba, se peinaba y se hilaba dentro de la casa para después tejer la ropa y los textiles de uso cotidiano. Este espacio pone en valor el trabajo doméstico y la importancia de los oficios tradicionales.

La bodega y el establo: la sidra junto a los animales
En la parte baja también se encuentra la bodega con las barricas, situada dentro del establo. Unos pocos animales, compartían espacio con las kupelas de madera donde fermentaba el mosto de manzana. El calor de los animales ayudaba a mantener una temperatura estable en la casa, favoreciendo la fermentación. Un ejemplo perfecto del aprovechamiento inteligente de los recursos.

La planta superior: trabajo, almacenamiento y tradición
El lagar: el alma de Igartubeiti
Subiendo a la planta superior encontramos el elemento más emblemático del caserío: el lagar. Esta enorme estructura de madera servía para prensar las manzanas y obtener el mosto. El lagar requería esfuerzo colectivo y marcaba el ritmo de la vida del caserío. Sin sidra, no había caserío-lagar.

El granero: secado y conservación del maíz
Junto al lagar se sitúa el granero, un espacio ventilado donde se almacenaba y secaba el maíz, un alimento fundamental desde su llegada al País Vasco. La altura y ventilación de esta planta permitían conservar el grano durante meses.

La carpintería: la madera como recurso esencial
En esta planta también se encontraba la zona de carpintería, donde se fabricaban y reparaban herramientas, utensilios agrícolas y piezas necesarias para el mantenimiento del caserío, el lagar o las barricas. La madera era un material clave y su trabajo, imprescindible.

El espacio de las abejas
Otro rincón singular es el espacio dedicado a las abejas. La miel era uno de los pocos endulzantes naturales disponibles y se utilizaba tanto en la alimentación como con fines medicinales. De nuevo, el caserío demuestra su carácter autosuficiente.

La txalaparta: el sonido de la sidra y la comunidad
En esta planta superior encontramos también una pequeña txalaparta, un instrumento de percusión tradicional vasco íntimamente ligado al mundo de la sidra. Su origen está en los caseríos lagar, donde se tocaba para anunciar que la sidra nueva estaba lista, llamar a los vecinos o celebrar momentos importantes. Dos personas golpean tablones de madera creando un diálogo rítmico que hoy es símbolo de la cultura vasca.

De Igartubeiti a la sidrería: una experiencia completa
La visita al caserío se completa con una experiencia gastronómica en una sidrería tradicional, donde la historia se convierte en sabor.
Durante la visita guiada degustarás la sidra Euskal Sagardoa, sidra elaborada exclusivamente con manzana local; y por supuesto, conocerás de cerca todo el proceso de producción.
Uno de los momentos más esperados es el txotx. Se abre la kupela y se degusta la sidra directamente del barril, aprendiendo a servirla correctamente y a disfrutar de este ritual social tan arraigado en nuestra tierra.

El menú tradicional de sidrería
La experiencia culmina con el menú clásico de sidrería:
- Tortilla de bacalao
- Bacalao frito con pimientos
- Txuleta a la parrilla
- Queso Idiazabal con nueces y membrillo
Todo acompañado de sidra al txotx y/o en botella.

Una experiencia completa y flexible
Esta experiencia se puede reservar con o sin transporte, adaptándose a diferentes necesidades y tipos de viajero. Es una propuesta ideal para quienes buscáis conocer la cultura vasca desde dentro, combinando patrimonio, tradición y gastronomía.
Entre el sonido de la txalaparta, el olor al mosto fermentando y una comida inolvidable en la sidrería, esta experiencia es una inmersión auténtica en el mundo de la sidra vasca.
Más información sobre nuestras excursiones:
CASERIO VASCO Y BODEGA DE SIDRA
CASERIO VACO Y BODEGA DE SIDRA TRANSPORTE/GUÍA INCLUIDOS
